La vida consiste en caerse muchas veces, pero en levantarse muchas veces más de las que caemos. Hay días que nos despertamos sin ganas de nada, no queremos ir a trabajar o a estudiar pero hay que hacerlo, y empezamos el día con mal pie.
Nosotros no queremos que siga ocurriendo... Así que os dejamos aquí unos truquillos para cambiar el chip y que consigáis vuestra felicidad. La respuesta es fácil, solo hay que saber cómo automotivarnos.
Comencemos:
Lo primero que tienes que hacer es cambiar el “tengo” por el “quiero”. Nosotros mismos somos el trampolín que nos lleva a conseguir lo que queremos. Si consigues automotivarte, encontrarás las razones de peso para hacer algo.
No es lo mismo pensar que “estudiar o trabajar es una obligación” a pensar que estamos haciendo lo que queremos. Y si crees que no es el trabajo de tu vida o que no estás estudiando lo que realmente te apasiona, ten perspectiva: piensa en todo lo que te lleva a estar ahí y las razones que te mueven a hacer cosas que ni siquiera se te hubiesen pasado por la cabeza un tiempo atrás.
Tú mismo eres quien más se va a ayudar.
Ponte metas y cúmplelas. Anímate constantemente para llevarlo a cabo y hacerlo. Las ganas no vienen solas y lo que uno quiere, algo le cuesta. Recuerda que no siempre va a ser fácil y que depende de ti conseguir lo que te propones.
¡Recompénsate! Has cumplido lo que te habías propuesto. Lo has hecho bien, has podido con el lunes/día que sea cuando creías que era algo imposible. Y lo imposible lo has convertido en realidad. Cómete un bombón (o 20, sin empacharte), date ese baño que tanto te apetecía o túmbate en el sofá. Saborea ese momento de gloria.
No vuelvas a decir "no puedo"
Aprende de ti mismo cada día. Habla contigo y sé realista. Hay cosas que no podemos cambiar, pero intenta ser tolerante contigo mismo y con los demás. Todo es cuestión de saber que eres el jinete de tu vida, quien lleva las riendas de su camino y que eres la persona que mejor te conoce: juega bien tus propias cartas sabiendo cómo eres, explotando tus virtudes y corrigiendo tus errores. Quiérete.