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¿Quieres tener un buen día? Habla contigo mismo

Todo depende de ti: practica el autodiálogo

Y hazlo cuando comience el día porque no existe mejor momento

No se te ha ido la cabeza. Todos lo hacemos. Quizás no lo hagamos en el preciso momento en el que nos levantamos, pero a lo largo del día… cada uno de nosotros habla consigo mismo. No te estás marcando un monólogo, en esa conversación hay preguntas y respuestas, motivaciones y frases positivas que nos animan a cumplir con nuestros deberes. Es lo que llamamos el autodiálogo.

Pero no todo es de color de rosa y nuestra mente no siempre está dispuesta a animarnos y a darnos ese empujón que necesitamos. Sabes que los pensamientos que tienes en tu cabeza, tus límites, inseguridades y miedos también tienen un gran poder en ti. Por ello, hoy queremos darte las claves para que todas las conversaciones que empiecen contigo mismo terminen con un final feliz.

Transforma el autodiálogo a positivo:

Transforma el autodiálogo destructivo en algo energético y positivo. Tú eres tu peor enemigo y solo tú puedes frenarte. Vas a tener que darle la vuelta a esas frases y cambiar el “no puedo” por el “puedo”. Esa vocecilla interior no puede echar atrás lo que quieres hacer.

Frases positivas para darte un empujón:

Repítete a ti mismo frases con el verbo estar y ser de una manera positiva. “Soy feliz y estoy contento porque tengo a mi familia cerca”. “Estoy entusiasmado porque hace sol”.

Despeja las “X”:

Todos los problemas que retumban en tu cabeza van a terminar por resolverse. No concentres tus energías y tu autodiálogo en darle más vueltas. ¿De qué te sirve masticarlo tanto? Despeja las “X” para dar con la solución y después, saca el lado positivo a cada obstáculo y adversidad.

No te presiones…

Entrena tu mente. Roma no se construyó en un día y no puedes estar siempre feliz. Hay momentos, etapas, procesos en la vida que no te dejan estar al 100%. Por favor, no te agobies, no te presiones. Debes saber que no ayuda nada que te repitas que no estás bien. Es algo que notas, que sabes y que sientes.

Conocer la felicidad es maravilloso, pero es un arma de doble filo porque siempre vamos en su búsqueda y a veces nos olvidamos de disfrutar del camino. No es fácil dar con ella porque a veces está escondida. Pero tranquil@, llegará.

Lo importante es tu actitud ante tu estado de ánimo.

¡Ríete!

Sé delicado, se trata de ti. Quiérete, mímate, ríete de las circunstancias. ¿Qué mejor que la risa para afrontar todo lo que venga?