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 Posiblemente has sufrido más de una, aunque no sepas explicar muy bien lo que es. Las parálisis de sueño son más comunes en adolescentes, pero hay varios motivos por los que puede aparecer durante cualquier etapa de la vida. Te explicamos por qué se produce y cómo puedes evitarlo.

 

¿Qué es y por qué se produce?

Si acabas de despertar y no puedes moverte estás sufriendo una parálisis de sueño. Son unos segundos angustiosos en los que eres consciente de que ya no estás durmiendo, pero aun así eres incapaz de mover un solo músculo de tu cuerpo, ni tampoco hablar ni gritar. Incluso te cuesta respirar. No se sabe exactamente el motivo por el que se produce, aunque probablemente sea por falta de sueño. Si estás durmiendo poco y mal has comprado todas las papeletas para sufrir una parálisis de sueño. También influyen las situaciones de estrés. Pero no te preocupes, las parálisis no son graves para tu salud, es un fenómeno normal y extendido.

 

Puedes ver sombras extrañas

¡Y no pasa nada! Es una característica muy común en las parálisis de sueño. Además de no poder moverte vas a ver sombras e incluso siluetas con forma humana en tu habitación. No es más que una pequeña alucinación de tu cerebro. No debes asustarte, porque será más difícil salir de la parálisis. A veces no es más que ropa y objetos que tienes en tu cuarto frente a la cama. En otras ocasiones notarás que una figura te presiona el pecho. Es el tipo de parálisis más agobiante, pero tampoco resulta peligrosa. No se trata de ningún fenómeno paranormal, es tu mente jugándote una mala pasada.

 

Salir de una parálisis de sueño

Hay algunos trucos para despertar de una parálisis y recuperar toda la movilidad de tu cuerpo. La mayoría de veces saldrás sin hacer nada, pero puedes abandonar este angustioso estado por ti mismo. Debes centrarte en partes muy concretas del cuerpo, por ejemplo los dedos de las manos y los pies o los ojos. Intentando mover un dedo tu cerebro reaccionará. También es útil controlar la respiración y cerrar y abrir los ojos lo más rápido posible. ¡Lo más importante es estar tranquilo!

 

¡Hay que dormir más!

 

Sufrir una parálisis es imprevisible, puede ocurrir cualquier noche. Pero hay formas de intentar esquivarlas. Dormir al menos ocho horas diarias y hacerlo siempre a la misma hora es buena idea. Si padeces insomnio o te acuestas cada día a una hora distinta es más posible sufrir una parálisis de sueño. Y no digamos si duermes pocas horas. Ahí ya lo tienes muy complicado para librarte. Las situaciones de estrés pueden también provocarlo. Antes de dormir relájate y túmbate en la cama cuando estés totalmente tranquilo.

 

¡No pienses en ello!

 

Esto es una obviedad: si te acuestas pensando en algo vas a soñar con ello. Y como te acuestes asustado por una posible parálisis la has liado. Si tiene que ocurrir va a ocurrir, y si te comes mucho la cabeza vas a sufrirlo con casi total  seguridad. Nuestro cerebro es así de simpático. Destierra la parálisis de tus pensamientos diarios. En el caso de que te toque ya sabes lo que hacer, ¿para qué preocuparte más de la cuenta?

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